CLAUDIO AGOSTINI Ilades-Universidad Alberto Hurtado
El aumento en el precio internacional del petróleo ha hecho que el impuesto a los combustibles haya llegado a sus niveles más bajos de popularidad en Chile. Parlamentarios, camioneros y automovilistas unidos han propuesto y exigido su eliminación. Uno de los principales argumentos utilizados es que este impuesto es regresivo y afecta fuertemente a la clase media.
No hay ningún estudio que muestre sobre quién recae en mayor proporción el impuesto a los combustibles y los datos para poder estimarlo no son de acceso público. Sin embargo, la evidencia para otros países nos muestra que no es tan obvio que este impuesto sea regresivo. En Estados Unidos, por ejemplo, la evidencia empírica es que el impuesto a los combustibles es proporcional al ingreso y, en general, los más pobres destinan una fracción menor de sus gastos en gasolina comparado con los de clase media y alta. Este resultado puede dar pistas para Chile, ya que en Estados Unidos hay 771 vehículos motorizados por cada 1.000 habitantes, mientras que en Chile hay 144 por cada mil habitantes, así que es más probable que alguien de clase media tenga auto en Estados Unidos que en Chile. Adicionalmente, en Chile los autos se concentran en comunas con más altos ingresos. En la Región Metropolitana hay 428 vehículos por cada mil personas en Vitacura y sólo 51 por cada mil en La Pintana.
Si miramos los viajes en la ciudad, de acuerdo a la encuesta origen-destino, 36,7% se hacen caminando, 2,75% en Metro y 1,9% en bicicleta. Ninguno de esos viajeros paga impuesto a los combustibles. Un 25,9% lo hace en bus, por lo que paga indirectamente impuesto al diésel que es cuatro veces más barato que el de las gasolinas. Finalmente, un 23% viaja en automóvil y esos viajeros son los que pagan el impuesto.
Una primera conclusión es que no es evidente que el impuesto a los combustible sea regresivo en Chile y que afecte principalmente a la clase media. De hecho, lo más probable es que no sea así.
Por otro lado, la literatura económica ha mostrado teórica y empíricamente que el impuesto a los combustibles es un instrumento eficiente para reducir la congestión y la contaminación, ya que aumenta el costo de manejar, tanto para los vehículos nuevos como para los usados y, adicionalmente, incentiva la compra de automóviles que son más eficientes en el consumo de energía. Idealmente, se debería colocar un impuesto por el kilómetraje anual de cada vehículo y adicionalmente el impuesto a los combustibles debería ser más alto en Santiago. El problema es que la "viveza del chileno" hace imposible fiscalizar un impuesto así.
Lo más probable es que el impuesto a las bencinas no afecte a la clase media.
¡Hola, amigo Bloguito¡ Que ha dado polémica este artículo, de que valoran a los de apellido Errazuriz mas que a los González, en mi caso, mi apellido paterno es González y no tengo vergüenza alguna en ser un González, hasta un González tiene mas neuronas y mas talento que un Errazuriz o un Novoa.
Si Hector...Ramon Pregh dice lo mismo en The Clinic...debido lo aristocratico, lo chico, lo clasista de este pais....los pocos años de historia que tenemos...Aun ser Gonzalez o Tapia...son Calibrados como Menos que un ERRAZURIZ,PIÑERA,EDWADS...y ya sabes..
El tema es que te veran la cara, el apellido, las propiedades, de donde vienes....para preguntarte ¿qué ideas tienes?
3 Comments:
Domingo 2 de julio de 2006
COMBUSTIBLES
¿Otra vez la clase media?
Claudio Agostini
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CLAUDIO AGOSTINI
Ilades-Universidad Alberto Hurtado
El aumento en el precio internacional del petróleo ha hecho que el impuesto a los combustibles haya llegado a sus niveles más bajos de popularidad en Chile. Parlamentarios, camioneros y automovilistas unidos han propuesto y exigido su eliminación. Uno de los principales argumentos utilizados es que este impuesto es regresivo y afecta fuertemente a la clase media.
No hay ningún estudio que muestre sobre quién recae en mayor proporción el impuesto a los combustibles y los datos para poder estimarlo no son de acceso público. Sin embargo, la evidencia para otros países nos muestra que no es tan obvio que este impuesto sea regresivo. En Estados Unidos, por ejemplo, la evidencia empírica es que el impuesto a los combustibles es proporcional al ingreso y, en general, los más pobres destinan una fracción menor de sus gastos en gasolina comparado con los de clase media y alta. Este resultado puede dar pistas para Chile, ya que en Estados Unidos hay 771 vehículos motorizados por cada 1.000 habitantes, mientras que en Chile hay 144 por cada mil habitantes, así que es más probable que alguien de clase media tenga auto en Estados Unidos que en Chile. Adicionalmente, en Chile los autos se concentran en comunas con más altos ingresos. En la Región Metropolitana hay 428 vehículos por cada mil personas en Vitacura y sólo 51 por cada mil en La Pintana.
Si miramos los viajes en la ciudad, de acuerdo a la encuesta origen-destino, 36,7% se hacen caminando, 2,75% en Metro y 1,9% en bicicleta. Ninguno de esos viajeros paga impuesto a los combustibles. Un 25,9% lo hace en bus, por lo que paga indirectamente impuesto al diésel que es cuatro veces más barato que el de las gasolinas. Finalmente, un 23% viaja en automóvil y esos viajeros son los que pagan el impuesto.
Una primera conclusión es que no es evidente que el impuesto a los combustible sea regresivo en Chile y que afecte principalmente a la clase media. De hecho, lo más probable es que no sea así.
Por otro lado, la literatura económica ha mostrado teórica y empíricamente que el impuesto a los combustibles es un instrumento eficiente para reducir la congestión y la contaminación, ya que aumenta el costo de manejar, tanto para los vehículos nuevos como para los usados y, adicionalmente, incentiva la compra de automóviles que son más eficientes en el consumo de energía. Idealmente, se debería colocar un impuesto por el kilómetraje anual de cada vehículo y adicionalmente el impuesto a los combustibles debería ser más alto en Santiago. El problema es que la "viveza del chileno" hace imposible fiscalizar un impuesto así.
Lo más probable es que el impuesto a las bencinas no afecte a la clase media.
¡Hola, amigo Bloguito¡ Que ha dado polémica este artículo, de que valoran a los de apellido Errazuriz mas que a los González, en mi caso, mi apellido paterno es González y no tengo vergüenza alguna en ser un González, hasta un González tiene mas neuronas y mas talento que un Errazuriz o un Novoa.
jajaja
Si Hector...Ramon Pregh dice lo mismo en The Clinic...debido lo aristocratico, lo chico, lo clasista de este pais....los pocos años de historia que tenemos...Aun ser Gonzalez o Tapia...son Calibrados como Menos que un ERRAZURIZ,PIÑERA,EDWADS...y ya sabes..
El tema es que te veran la cara, el apellido, las propiedades, de donde vienes....para preguntarte ¿qué ideas tienes?
Saludos ...
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